
La energía del espacio en que vivimos influye en nuestra salud a todos los niveles. Cuando nuestro cuerpo está sometido a un desequilibrio energético ambiental, se modifica el nivel de actividad celular y se ralentizan (o se aceleran) indebidamente las funciones físicas y mentales. Cuando esta situación de desequilibrio energético es habitual (ubicación de la cama, lugar de trabajo, sofá para la TV, sala de estudio. ) a la larga se altera toda nuestra fisiología.
Conscientes de este fenómeno, a lo largo de la historia, todas las culturas de la Tierra han desarrollado técnicas que les han permitido comunicarse con el espacio en el que iban a situar sus edificios. El Feng Shui en la China, el Vastú en la Índia, el chamanismo en Sudamérica son sólo los ejemplos más conocidos pero hay muchas más aproximaciones y de hecho, incluso en nuestra cultura, hasta hace unos 150 años, se conservaban diversas tradiciones orales para diagnosticar los terrenos y escoger las ubicaciones más adecuadas.
La Terapia del Espacio recoge el testigo de estas tradiciones y, desde la perspectiva científica y la investigación más rigurosa, recupera este diálogo tan necesario con la Madre Tierra y propone un sistema alternativo, simple y cómodo para que evaluar y reequilibrar la energía del espacio en que vivimos.
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Nuestro campo energético personal está completamente unido al campo energético terrestre de manera que su calidad y nivel de energía son determinantes.
Las alteraciones y distorsiones energéticas del entorno, las geopatías, influyen directamente nuestro campo energético personal sometiéndolo a estados de desgaste, deformación y estres.